Gordon Carter, un activista por Palestina

Gordon Carter, un activista por Palestina

El pasado 17 de octubre fallecía en Brighton (East Sussex) Gordon Carter, a la edad de 84 años, un activista y defensor de la causa palestina hasta sus últimos días.  A Gordon lo conocí a enero de 2008 en el Cowley Club de Brighton, en un Sunday Roast en favor del International Solidarity Movement (ISM). Compartí mesa con él y, ajeno yo a la extraordinaria vitalidad del movimiento “alternativo” en Inglaterra, pensé que (dada su edad) debía estar allí por equivocación. Debido a mi escaso inglés, a que era mi primera vez allí y, seguramente también, a la barrera de la edad, me supuso cierta dificultad iniciar una conversación con él. Pensó que yo era italiano, me dijo; yo, por mi parte, pensé (por su nombre) que él era escocés; ni una cosa ni la otra para sorprenderse. Al poco me sacó de mis casillas cuando me dijo que tenía recuerdos de la Guerra Civil española; no me lo podía creer, me encontraba ante una página viva de la historia. Al final de la comida ya me quedó claro que él no estaba allí por equivocación, como seguramente ninguno de los presentes.

El Cowley Club es una especie de casino anarquista, “alternativo” que se diría en España. Unos 100 voluntarios, de los más de mil socios, se encargan de su funcionamiento: del acceso al local, la barra, la cocina, la biblioteca, todo; hasta los aseos. El inmueble, en la céntrica London Road de Brighton, está registrado a nombre de la sociedad, por no decir que es su “propiedad”; palabra ajena al universo ideológico del Club. Ciertamente alternativo, su éxito no es sólo un desafío al capital, el estado y la globalización, sino a las leyes mismas (también) de la economía neoclásica. A la Iglesia, reformada, nacionalizada en su día por la Corona, no; no hace falta; su papel es marginal en la Inglaterra contemporánea.

En el plano alimentario también es singular, la cocina trabaja cualquier cosa, europea u oriental, siempre que sea vegetariana; por supuesto. En el número 12 de London Road no sólo se come bien y a buen precio – con la salvedad de un estándar difícil de mantener con voluntarios – sino que es también un buen lugar para comprar libros: sobre los zapatistas, la causa palestina, el activismo medioambiental, los derechos de los animales o las ideologías de izquierdas, entre otros temas.

El Club hunde sus raíces en los orígenes mismos del socialismo utópico, a principios del siglo XIX; precisamente el más práctico desde la perspectiva del fin de la historia y el hundimiento del “socialismo real”, en particular, y el “socialismo científico”, en general. En 1827 las ideas de Robert Owen, el industrial de New Lanark y profeta del socialismo utópico, florecían ya en la Brighton (radical también) de entonces, siendo creada la Brighton Trading Association. Un año más tarde vería la luz el mensuario The Co-operator, iniciativa, junto a la anterior, del Dr. William King; líder del movimiento cooperativo local.

Gordon era un paradigma de London Road, quizá el mayor aunque eso era poco menos que intranscendente en un círculo donde no importa cuán extenso haya sido tu pasado; siempre que hayas tenido interés en cambiar el mundo. Del ex granjero inglés no sólo sorprendían sus recuerdos de 1936 – el genocidio español del siglo XX contra los heterodoxos – sino que había sido capaz de adaptarse al fluir del tiempo y a lo que éste traía consigo; finalmente la Era de la Información. En fin, él era un personaje propio de la literatura de Castells (1997) con la singularidad de ser el eslabón perdido entre la Segunda Revolución Industrial (la de la electricidad y el petróleo), desde sus inicios, y la Era Digital. Gordon no sólo estaba en Facebook, donde compaginaba su vida real con la virtual, sino que tenía su propio blog: The Guild of Late Developers; “Comentario idiosincrático y autobiográfico en torno al llegar a ser humano”, como el mismo lo definió. Nunca se cansó de aprender. En una ocasión en que me encontré con él en la Universidad de Sussex, tras preguntarle yo que si estaba haciendo un cours (en inglés “carrera universitaria”) me dijo con cierta gracia que no, que él era ya muy mayor para eso.

Allí en Brighton donde estuviera la causa palestina estaba él; en una charla en la universidad o en plena calle pidiendo a los viandantes “to have a thought on Gaza”, como durante los bombardeos del gueto mediterráneo en 2008/09. Gordon no sólo era un personaje posmoderno sino también atemporal, por mucho que el paso del tiempo dejara su indeleble huella en él. Su funeral – un sencillo acto en el Woodvale Crematorium de la ciudad del Royal Pavilion – no tendrá carácter religioso; el último acto consecuente con sus ideas, hombre ilustrado y comprometido que siempre fue. Un inglés de Entreguerras, un europeo de la Tercera Ola.

Comida en el Cowley Club (Brighton) en favor del International Solidarity Movement (ISM)

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Acerca de Palestina Ocupada

Un andaluz en Palestina
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3 respuestas a Gordon Carter, un activista por Palestina

  1. ale dijo:

    (casi) siempre se van los mejores

  2. Pingback: GORDON CARTER, UN ACTIVISTA POR PALESTINA « Identidad Andaluza

  3. Pingback: Los números de 2010 | Palestina Ocupada

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